Poesía de la Conquista.

Poetas.

Anónimo. (Cantos tristes de la conquista)

Se ha perdido el pueblo de Mexicatl.

Los últimos días del sitio  Tenoctitlan

La ruina de Technocas y tlatelolcas.

Chilam Balam.

Chocano, José Santos
Darío, Rubén
de Castellanos, Juan
de Ercilla, Alonso
Díaz Mirón, Salvador
Jaimes Freyre, Ricardo
Lloréns Torres, Luis
Machado, Manuel
Nezahualcóyotl
Rivera Chevremont, Evaristo
Rodríguez, Hugo
Rosas de Oquendo, Mateo
Baralt Rafael M.
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

El Chilam Balam de Chumayel es acaso el más importante de los Chilam Balams, textos sagrados y proféticos escritos por los sacerdotes Mayas especialmente en Yucatán durante la conquista española. Los autores de esta obra esotérica y difícil como toda escritura sacra y tradicional, como todo libro de sabiduría, parecen ampararse en la religión cristiana para de este modo poder transmitir las doctrines cosmogónicas autóctonas las cuales son asimiladas a la religión de los conquistadores, como sucede hasta nuestros días; esto constituye una prueba de la capacidad y la comprensión de los sabios y sacerdotes indígenas, los que fueron capaces de entrever la unidad fundamental de sus creencias y la similaridad de la cosmovisión de vencedores y vencidos, la que también fue advertida por los mejores religiosos europeos en sus crónicas. Reproducimos aquí textos de la versión realizada por Antonio Mediz Bolio editada en Costa Rica en 1943 y actualmente publicada por la SEP de México, con prólogo, introducción y notas de Mercedes de la Garza, aunque no incluimos sus excelentes comentarios.

Texto

"Dominus vobiscum, decían todos cantando allí donde no había cielos ni tierra.

Del abismo nació la tierra, cuando no había cielos ni tierra.

El que es la Divinidad y el Poder, labró la gran Piedra de la Gracia, (Tun Gracia) allí donde antiguamente no había cielo.

Y de allí nacieron Siete Piedras sagradas (Tunes), Siete Guerreros (Katunes) suspendidos en el espíritu, Siete llamas elegidas.

Y se movieron. Y siete fueron sus gracias también, y siete sus santos.

Y sucedió que incontables gracias nacieron de una piedra de gracia. Y fue la inmensidad de las noches, allí donde antiguamente no había Dios, porque no habían recibido a su Dios, que solo por si mismo estaba dentro de la Gracia, dentro de las tinieblas, allí donde no había cielos ni tierra.

Y fue formado al fin un Guerrero, cuando no había nacido el Primer Guerrero, y tenía los cabellos en guedejas.

Aden ti parami. Y fue su divinidad. Y entonces salió y se hizo varón en la segunda infinita Piedra de Gracia. Alpinon es el nombre de su ángel.

Cuando hubo nacido, salió y pidió su Segunda Gracia, en la segunda inmensidad de la noche, donde antes nadie había. Y recibió su divinidad é1 solo por si mismo.

Y cuando vino a salir, "ofirmar" dulcemente dijo. Y recibió su divinidad é1 solo por sí mismo. Y salió y fue a la tercera infinita Piedra de Gracia. Albacongel es el nombre de su ángel, el de la tercera Gracia.

Fue a la cuarta infinita Piedra de Gracia, en la cuarta noche. Atea Ohe es el nombre de su ángel. Naciendo, quiso su cuarta Gracia, y empezó a decirse solo en sí mismo: "Ah, Dios Poderoso, yo no soy nadie, pues, por mí mismo". -Así decía en su esencia, en su divinidad.

"Me voy", suavemente dijo.

Y fue a la quinta infinita Piedra de Gracia, en la quinta infinita noche. Cuando hubo nacido el Quinto Guerrero quiso su Quinta Gracia. Y se levantaron las palabras de su divinidad y nació su ángel. Decipto es su nombre.

Y dijo: "Me voy. Yo soy, pues. Soy Dios, pues. Soy poderoso, pues." -Así hablaba por sí misma su divinidad. "Aninite dei sin", decía cuando recibió su divinidad por si mismo.

Y fue a la sexta infinita Piedra de Gracia, en la sexta medida de la noche, el Sexto Guerrero (Katún). ¡dioses poderosos, oíd mi voz. Nadie hay en mi soledad.

Cuando hubo nacido, quiso su Séptima Gracia. Conlamil es el nombre de su ángel. -¡Yo os adoro, dioses, oíd mi voz! ¡No hay nadie. Nadie escucha mi voz! -así suavemente hablaba y decía, mientras nacía su Séptima Gracia.

Contento nació el séptimo Guerrero (Katún). Siete veces se alumbraron las siete medidas de la noche, siete veces infinitas.

"Abiento bocayento de la Zipilna de fente note sustina gracia. Trece mili y no cargo bende". Primera, segunda, tercera, tres veces cuatrocientas épocas, miles de épocas y despertó la tierra de Dios el Verbo, é1 solo por sí mismo.

Del fondo de la gran Piedra de la Gracia, despertó la tierra de Dios el Verbo. Su nombre es Unidad con Dios el Verbo.

Este su nombre, que hiende las épocas, es: el Eterno, el de una sola Edad, el Muy Alto. Y vino su Descendiente de Siete Generaciones. Y cuatro veces resonó su Gran Palabra, sello de la noche, sello del cielo: "Yo soy el principio, yo seré el fin".

He aquí el entendimiento oculto de su palabra, datate, aquí recibido en esta tierra. Yo soy Unidate, yo soy Unitata, yo soy su sonido. Yo soy Unitata. "A nuni viene Unidad".

Nilu es el nombre de la noche. Es la primera palabra de Dios, es la primera palabra del Verbo. Así, machacó la piedra, solo por sí mismo, dentro de la noche.

Tomás (Etomas) Sipancas es el nombre del Espíritu cuyo Señor es el Primer Guerrero. Ota-ho en el cielo. Arcángel es el nombre del Espíritu. Heronix es el nombre del Espíritu que va delante de é1. Joramis es el nombre del Espíritu del Segundo Guerrero. He aquí que dijo cuando se abrió la Piedra: "Yaxyonlacalpa". Escondió su nombre. En el santo cielo fue Nuestro Santo Padre el Verbo: Bolay es su nombre. Y conoció el segundo cielo, en donde está el polvo de los pies de la Sustinal Gracia.

Allí se forma la Sabiduría, golpeando la piedra dentro de la oscuridad.

Y fue creada la Piedra que fundó las piedras, las Tres Piedras que fueron a asentarse a los pies de la Sustinal Gracia. Las piedras que nacieron estaban debajo de la Primera Piedra. Y eran hermanas iguales.

Entró entonces Chac, el Gigante, por la grieta de la Piedra. Gigantes fueron entonces todos, en un solo pueblo, los de todas las tierras. Y el Primer Rey fue Dios.

En la época Primera, fue creado el único hijo de Dios. En la Segunda, el Verbo. En la Tercera época, Expleo, éste es su nombre en el cielo.

Y nació Chac, el Gigante que Opilla es su nombre, al mismo tiempo que su cielo, que empileo, cielo, es su nombre. Expleo es su nombre, dentro del primer Libro de Dios. Hebones. El único Hijo de Dios, espejo que abrirá su hermosura, es el Señor de la Piedra, Padre.

Cuando fue a crear el cielo del cielo, se abrió una Gracia y una Piedra. Nacido era el Fuego. Tixitate es su nombre, la luz del cielo. Que Sustinal es la luz de la luz del cielo. Acpa. Porque el Guerrero (Katún) creó la luz dentro del cielo. Alpa u manga es su nombre. Y se acabó."

* * *

Los ángeles, los Espíritus (Cangeles ik) se alzaron mientras eran creadas las estrellas. No se había alumbrado la tierra, no había cielo ni tierra. Eran:

El Pauah rojo (Chac Pahuahtun)

El Pauah blanco (Zac Pahuahtun)

El Pauah negro (Ec Pahuahtun)

El Pauah amarillo (Kanpahuahtun).

Entonces en el Primer cielo, Dios el Verbo tenia sujeta su Piedra, tenía sujeta su Serpiente (cangel) tenía sujeta su Sustancia (Kabalil). Allí estaban suspendidos sus ángeles. El Espíritu nombrado Corpinus, y he aquí, debajo, Orele, a la altura de la tierra. Tres Personas eran: El Dios Verbo, el Dios Hijo, el Dios Espíritu Santo.

En ese tiempo los planetas, eran: Saturno, Júpiter, Marte y Venus; ésos se dice que tenía en su mano el Dios en el cielo; antiguamente los creó. He aquí el nombre del cielo: Christalino. Este ángel, que Corpinus es su nombre, extendía la bendición del Padre, allí donde no había cielo ni tierra, Inpicco es su nombre. Rociaba a todos los ángeles. Baloyo es su nombre. Cacahuecan -sexos- es su nombre. Et sepeuos es su nombre. Laus deo.

* * *

Abajo Chac-Bolay-Balam y Cacau Balamté. Esperas es su nombre en la sexta capa del cielo, Isperas es su nombre en la séptima capa del cielo. Fue creado sobre la tierra por Dios Poderoso. En la séptima época nació dentro de la noche. Espíritu es su nombre.

S.to. Eden Deus, S.to. Eluseo, Santos. Él vio nacer el centro de la Piedra, el centro de la noche. Se repite.

Ardió entonces. Entri de noche. Fue lo que dijo: cuando habló al centro de la Piedra, al centro de la noche. -Tronas aleseyo de Mundo de gracia en appedia leyo zipidiate en picted gracia Sto. Esuleptum Jaan estunast gracia suplilis eltimeo me firme abin Finites gracia y metis absolutum timetis de gracia. Eden deo gracia de Fentis de gracia Fenoplis tun gracia locom dar y me gracia, tretris un mis gracia. Nositusi de gracia in pricio de gracia. Tresimili uno de cargo leonte.

Uno, dos, tres, un montón, trece veces cuatrocientos, Katunes infinitos antes de que despertara la tierra, fue creado el centro de la Piedra, el centro de la noche, allí donde no había cielo ni tierra, cuando fue dicho por Dios el Verbo, solo por sí mismo, en la Profunda Noche.

Sonó la primera palabra del Dios, allí donde no había cielo ni tierra. Y se desprendió de su Piedra y cayó al segundo tiempo y declaró su divinidad. Y se estremeció toda la inmensidad de lo eterno. Y su palabra fue una medida de gracia, un destello de gracia y quebró y horadó la espalda de las montañas. ¿Quién nació cuando bajó? Gran Padre, Tú lo sabes.

Nació su Primer Pincipio y quebró y barrenó la espalda de las montañas.

-¿Quiénes nacieron allí? ¿Quiénes?

-Padre Tú lo sabes. Nació el que es tierno en el cielo.

Ciripacte horca mundo ni nompan est noche amanena omonena Apaopa. Salió el Espíritu de la infinita Gracia. Zipiones ted coruna Pater Profecida. Hablaró cuando llegue a la Séptima gracia, la Virgen Piedra de la Gracia. Baltepiones ortezipio Reciquenta noche hun ebutate hun cute Profeciado. Sucedió que fue llamado el ángel Jerupite y le fueron dados en el cielo Corporales de ojales por el primer Papa.
 

EL TRECE AHAU KATUN 
Esta es la cara del Katún, la cara del Katún, del Trece Ahau: Se quebrará el rostro del Sol. Caerá rompiéndose sobre los dioses de ahora. Cinco días será mordido el Sol y será visto. Esta es la representación del Trece Ahau.

Señal que da Dios es que sucederá que muera el Rey de esta tierra. Así también que vendrán los antiguos Reyes a pelear unos contra otros, cuando vayan a entrar los cristianos a esta tierra. Así dará señal Nuestro Padre Dios de que vendrán, porque no hay Concordia, porque ha pasado mucho la miseria a los hijos de los hijos.

Nos cristianizaron, pero nos hacen pasar de unos a otros como animales. Y dios está ofendido de los Chupadores.

Miliquinientos treinta y nuebe años, así: 1539 años.

Al oriente esta la puerta de la casa de don Juan Montejo, el que metió el cristianismo en esta tierra de Yucalpetén, Yucatán.

Chilam Balam, Profeta

Traducción R. Roys:
"El señor esté con vosotros, finalizaron las palabras de su canto, cuando no habían aún ni cielos, ni tierra. Cuando el mundo estaba sumergido, cuando no habían ni cielos, ni tierra, nació la piedra tres veces preciosa, después de que se declaró la divinidad del que gobierna, cuando no había cielo. Entonces nacieron siete katunes, siete tunes, que se sostuvieron en el corazón del viento, los siete elegidos. Entonces se dijo que, sus siete gracias también se animaron. Sus santas imágenes fueron siete. Pero mientras permanecían sin labrar, ocurrió el nacimiento de la primera piedra preciosa y de gracia, la primera gracia infinita en la infinita noche, cuando no había Dios. Todavía no recibía él su divinidad, sino que permanecía solo, en la gracia, en la oscuridad, cuando no habían cielos ni tierra. Entonces partió al final del katún, puesto que no podía hacerlo al principio. Se veían allá sus largas güedejas de cabello, adeu parami; cuando salió le llegó su divinidad. Entonces se convirtió en hombre en la segunda piedra infinita, preciosa y de gracia.

En seguida llegó el segundo katún. Alpicón, fue el nombre de su ángel cuando nació. A la segunda gracia se le permitió partir, en la segunda noche infinita, cuando no estaba nadie presente. Recibió entonces su divinidad cuando llegó, solo, por su propio poder. -Oh firmar, dijo, cuando por su propio poder recibió su divinidad.

En seguida él continuó y llegó a la tercera piedra infinita, preciosa y de gracia. Alba Congel fue el hombre de su ángel. Esta fue la tercera gracia.

-Permítaseme proceder hacia la cuarta e infinita piedra preciosa y de gracia, en la cuarta noche. Atea Ohe fue el nombre de su ángel. La cuarta gracia nació y comenzó a hablar de su propio poder. -Oh Dios, el Gobernador. Después de todo nada soy por mi mismo. Estas fueron sus palabras desde su escondite dentro de la gracia y divinidad. -Permítaseme proceder dijo.

En seguida él llegó a la quinta e infinita piedra preciosa y de gracia. La quinta gracia nació en el quinto katún. Cuando se elevó, se declaró su divinidad. Entonces su ángel nació: Decopo fue nombre, cuando se elevó. -Ya que esto es así, permítaseme seguir. ¿Después de todo, quién soy? -Soy Dios el que gobierna (el katún). Y se declaró su divinidad por su propia fuerza. -A ninite dei sin, dijo, cuando recibió su divinidad por su propio poder.

En seguida llegó él a la sexta, infinita y preciosa piedra de gracia, la sexta medida de la noche, en el sexto katún: -¡Ey dioses ey gobernantes! Contestadd a mis preguntas, después de todo nadie soy por mí mismo.

Prosiguió la séptima gracia. Colamil fue el nombre de su ángel. -Entrego las cosas de Dios a ustedes que sois dioses. Contestad a mis palabras. No hay respuesta. No hay nadie después de todo. Así habló é1, cuando nació la séptima gracia. Hubo regocijo en su corazón por el nacimiento de los siete eligidos, los siete katunes, las siete luces, las siete medidas de la noche, las siete cosas infinitas.

Abiento bocayento de la zipil na de fente note. Sustinal gracia, trece mili, uno cargo bende. El primero, el segundo, el decimo tercero doblez; trece símbolos de los katunes, tres, siete, ocho mil. Entonces Dios, el Padre, despertó de su inconciencia por su propio poder, en la piedra tres veces preciosa y de gracia. Dios, el Padre, como fue conocido su nombre. Unidad y Dios, el Padre, fueron sus nombres desde que se abrió el katún para ustedes. Allí estaban tres generaciones de ángeles que aumentaron su estatura cuando é1 llegó. Siete fueron sus generaciones de ángeles. Cuatro veces dijo su discurso. Su señal estaba en la altura, en la oscuridad. -Yo soy el principio y será el final. Estas fueron las palabras de su poderosa entereza. -Datate aquí lo cual ha sido recibido... Yo soy la Unidata. Soy Unitata Anuni. Unidad cometa.

Este fue el primer discurso de Dios; el primer discurso del Padre. Nilu fue el nombre de la noche, su piedra preciosa, sola en la noche, era de piedra limpia. Etomas Cipancas, el nombre del viento. Su padre fue el primer katún. El nombre del viento fue Otohacamil Aucangel. El nombre del viento fue Hieron. El nombre del viento fue Virtutus. En el segundo katún nombre del viento fue Joramis. Esto fue lo que dijo cuando cambió su piedra: Jaxyoncalpa. El cielo se cubrió con el nombre de nuestro Santo Señor. El padre lo elevó. El nombre de la serpiente del segundo cielo fue Bolay. Estaba en la arena, al pie de la Sustinal Gracia cuando se le llamó. Se formó Lomías. Durante la noche su piedra fue la piedra aguda. Su piedra fue Zihontún, cuando las piedras se fijaron en sus lugares. Se colocaron tres veces a los pies de la Sustinal Gracia. Estas piedras que nacieron estaban bajo (dentro) de una piedra poderosa piedra de columna de piedra golpeada. En seguida se manifestaron ante un mundo (por obra) de Dios, el Padre, el primer gobernador. En el primer katún nació el hijo de Dios, en el segundo, el Padre. En el tercer katún estaba Expleo-u-caan, como se le llamaba y a quien se le corrigió su nombre, llamándole Chac Opilla cuando se elevó al cielo. Empileo-u-caan era su nombre. Expleo era su nombre, según la medida de las cosas del Señor. Hebones era el único hijo del Señor. Se sostenía en la piedra de su padre, sobre su hombro a ahorcajadas.

Después se creó en la altura el cielo turbulento. El fuego se creó, nació de una piedra, de una gracia. Tixitate fue el nombre de la luz del cielo. Sustinal, dijeron, era la luz con la que se alumbraba el cielo. Acpa hizo el katún después de que se originó la luz del cielo. Alpa-u-manga se llamaba cuando se acabó.

Estos son los ángeles de los vientos, los cuales aparecieron cuando é1 creó la estrella, cuando no había aún luz en el mundo, ni cielos, ni tierra: el Pauahtún Rojo, el Pauahtún Blanco, el Pauahtún Negro y el Pauahtún Amarillo.

Aquí estaba el cielo cuando Dios, el Padre, se manifestó sosteniendo en sus manos su piedra, sosteniendo su canhel, sosteniendo su rueda, de la cual pendían los cuatro ángeles de los vientos. Cerpinus fue el nombre de quien, de acuerdo con Orele, midió la tierra. Eran tres personas: Dios el Padre; Dios el hijo y Dios el Espíritu Santo. El colocó los planetas: Saturno, Júpiter, Marte, Venus; los cuales dijo, sostenía en su puño cuando los creó. Este cielo se llamó Cristalino. Aquí estaban los ángeles. Corpinus se llamaba quien tenía en su mano la bendición de Dios, cuando no habían cielos, ni tierra. Inpico era su nombre cuando los Angeles se rociaron con el hisopo. Baloyo se llamaba cuando el agua se esparció. Seros era su nombre, Et sepeuas. Laus Deo.

Abajo estaban Chac Bolay Balam y el Arbol del cacao llamado balamté. Esperas es el nombre del sexto cielo. Isperas el del séptimo cielo. Dios, el Gobernador, creó el mundo en el séptimo katún, en la oscuridad. Espíritu San Edendeus y San Eluceo fueron los santos que atestiguaron el nacimiento de quien estaba escondido dentro de la piedra, en la oscuridad. Se repite elitun entri de noche. Estas fueron las palabras del que estaba escondido dentro de la piedra, en la oscuridad: Tronas Aleseyo de mundo de gracia. En opedia tejo cipi dia te en pieted gracia. Edendeo gracia, de fentis de gracia, fenoplis tun gracia. Locom dar yme gracia, tretis u mis gracia Noci luci de gracia, in pricio de gracia trese mili uno de cargo, leonte.

Unos, dos, trece, una división, trece bakam de katunes. Tres, siete, ocho mil, fue la creación del mundo, cuando el que estaba escondido dentro de la piedra, en la oscuridad, nació, cuando no habían ni cielos, ni tierra. Dios Padre habló solo, en la oscuridad, que se sostenía como un fruto tres veces mustio a su Arbol, habló por su propio poder. Esta fue la primera palabra de Dios, cuando no habían cielos, ni tierra, cuando salió de la primera piedra y llegó a la segunda. En seguida se declaró su divinidad. Entonces, junto con la palabra de la primera piedra de gracia, la primera piedra labrada, resonaron ocho mil katunes. La guacamaya era quien vigilaba bien detrás del Acantún.

-¿Quién nació cuando nuestro Padre descendió? Vosotros lo sabéis. Nació enseguida la primera guacamaya quien lanzó piedras en el Acantún. -¿Cómo fue que nació lla semilla? ¿Cómo fue realmente, padre? -Vosotros lo sabéis. El tierno grano verde nació en el cielo. -Ciripacte, horca mundo. No mompan est noche. Amanema, omonema, apa opa; se dijo, cuando el viento salía de la gran piedra de gracia. Cipiones ted coruna, pater profecido, fueron sus palabras cuando llegó al séptimo estrato de la sólida roca de gracia. -Bal te piones, ortecipio reci cuenta noche. Hun ebrietate, hun cute profeciado; fueron las palabras del ángel Jerupiter. En seguida el cielo se colocó en su lugar, Corporales ti ojales, por (obra) del primer papá (también) el rostro del Katún y la tabla del Katún Trece Ahau. El Sol comenzó su recorrido, mirando hacia abajo durante el reinado de los hombres perecederos, los gobernantes perecederos. El Sol se eclipsó cinco días y se vio la antorcha del Katún Trece Ahau, el designio de Dios fue que sobrevendría la muerte a los gobernantes de esta tierra. El cristianismo llegaría. Los pueblos serían saqueados.

Estos son los augurios de Dios, nuestro Padre, cuando ellos llegaron, ya que no hubo acuerdos. Los descendientes de los primeros gobernantes fueron deshonrados, conducidos a la miseria, cristianizados; se les trataba como animales. Hay pesar en el corazón de Dios por causa de estos vástagos.

En el año de 1539 perteneciente al oriente, estaba la puerta de la casa de don Juan Montejo quien introdujo el cristianismo aquí en la tierra de Yucalpetén, Yucatán.

Chilam Balam, el profeta. Por lo tanto hoy es un día desafortunado."

Que Sustinal es la luz de la luz del cielo. Acpa. Porque el Guerrero (Katún) creó la luz dentro del cielo. Alpa u manga es su nombre. Y se acabó."

LIBRO DEL MES
(Continuamos con la versión de Médiz Bolio, de otros textos).

"Así explicó el antiguo sabio Mexchise, el antiguo Gran Profeta, Napuc tun, Gran Sacerdote, y así cantó que, cuando no había despertado el mundo antiguamente, nació el Mes y empezó a caminar solo.

Y dijo su abuela, y dijo su tía, y dijo la madre de su padre, y dijo su cuñada:

-¿Por qué se dijo que íbamos a ver gente en el camino?

Así decían mientras caminaban. Era que no había gentes antiguamente.

Y entonces llegaron al oriente. Y dijeron:

-Alquien ha pasado por aquí. He allí las huellas de sus pies.

'Mide tu pie', dicen que dijo la Señora del mundo. Y que fue y midió su pie Dios el Verbo. Este es el origen de que se diga Xoc-lah-cab, oc-lae, lah-ca-oc. Este dicho se inventó porque Oxl-ahun-oc (el de los trece pies), sucedió que emparejó sus pies.

Y partieron del oriente. Y se dijo el nombre de los días, que todavía no tenían nombre, antiguamente.

Y caminó con la madre de su padre, y con su tía y con la madre de su madre, y con su cuñada.

Nacido el Mes, creó el que se llama Día y creó el cielo y la tierra, por escala: agua, tierra, piedras, árboles.

Y creó las cosas del mar y de la tierra.

En el Uno Chúen sacó de sí mismo su divinidad e hizo el cielo y la tierra.

En el Dos Eb hizo la primera escalera, para que Dios bajara en medio del cielo y en medio del agua. No había tierra, ni piedra, ni árboles.

En el Tres Men hizo todas las cosas, la muchedumbre de las cosas; las cosas de los cielos y las cosas del mar y de la tierra.

En el Cuatro Ix sucedió que se inclinaron uno sobre el otro el cielo y la tierra.

En el Cinco Men sucedió que empezó a trabajar todo.

En el Seis Cib sucedió que hizo la primera candela y así fue que se hizo luz donde no había Sol ni Luna.

En el Siete Aban (Caban) nació la primera tierra, allí donde no la había para nosotros antiguamente.

En el Ocho Edznab afirmó sus manos y sus pies y los clavó sobre la tierra.

En el Nueve Cauac se ensayó por primera vez el infierno.

En el Diez Ahau sucedió que se fueron los hombres malos al infierno, porque todavía no se veía a Dios el Verbo.

En el Once Ix (Imix) sucedió que hizo las piedras y los Arboles. Eso hizo.

En el día Doce Ik sucedió que creó el viento. Y esta es la causa de que se llame Ik (espíritu); porque no hay muerte dentro de él.

En el Trece Akal sucedió que tomó agua y mojó tierra y labró el cuerpo del hombre.

En el Uno Kan sucedió que se rompió su ánimo por lo malo que había creado.

En el Dos Chicchan sucedió que apareció lo malo y se vio dentro de los ojos de la gente.

En el Tres Cimil (Cimi) fue la invención de la muerte. Sucedió que inventó la primera muerte Dios Nuestro Padre.

(Aqui hay un espacio en blanco que correspondería al Cuatro Man-ik, 'el dia en que pasa el espíritu'.)

En el Cinco Lamat inventó el gran sumidero de la gran laguna del mar.

En el Seis Muluc sucedió que fueron llenados de tierra todos los valles, cuando no había despertado el mundo. Y sucedió que entró falsa voz de Nuestro Padre Dios en todos ellos, cuando no había voz del cielo, ni había piedras ni árboles, antiguamente.

Y entonces fueron a probarse unos a otros (los días). Y dijeron así:

'Trece... Y siete en un grupo.'

Esto dijeron para que saliera su voz al que no la tuviera, cuando el Primer Dios, el Sol, les preguntara su origen. No se les había abierto el instrumento de su voz para que pudieran hablarse unos a otros. Y se fueron en medio del cielo y se tomaron de las manos para unirse unos con otros. Y entonces se dijo en medio de la tierra: '¡Sean abiertos!' Y se abrieron los Cuatro Ah-Toc, que son cuatro.

 

Cuatro 

Chic-chan

Ah-Toc.

Cuatro 

Oc

Ah-Toc.

Cuatro 

Men

Ah-Toc.

Cuatro 

Ahau

Ah-Toc.

Ocho

Muluc

Cinco

Cauac

Nueve

Oc

Seis

Ahau

Diez

Chuen

Siete

Imix

Once

Eb

Ocho

Ik

Doce

Men

Nueve

Akbal

Trece

Ix

Diez

Kan

Uno

Men-(Ben)

Once

Chichan

Dos

Cib

Doce

Cimi

Tres

Aban

Trece

Manik

Cuatro

Edznab

Uno

Lamat

 

Con ellos fue creado el mes (Uinal), cuando despertó la tierra, y cuando fueron creados el cielo y la tierra, y los árboles y las piedras. Todo fue creado por Nuestro Padre Dios, y por su Palabra; allí donde no había cielos ni tierra estaba su Divinidad, que se hizo una nube sola por sí misma, y creó el universo. Y estremeció los cielos su divino y grande poder y majestad.

La relación de los días, día por día, debe leerse empezando por el oriente, según el orden en que está.

LA RUEDA DE LOS KATUNES
El Once Ahau se asienta el Katún en Ichcaansihó. Bajan hojas del cielo, bajan perfumes del cielo. Suenan las músicas, suenan las sonajas del de los Nueve Pies. En un día en que habrá faisanes azules, en un día en que habrá peces a la vista, en el día de Chakan-putún, se comerán árboles, se comerán piedras; se habrá perdido el sustento dentro del Once Ahau Katún.

Con siete tiempos de abundancia se asienta el Katún, el Cuatro Ahau Katún, en Chichén. Siete tiempos de abundancia son el asiento del Gran Derramador de agua. Tapado está su rostro y cerrados sus ojos bajo sus lluvias, sobre su maíz abundantemente derramado. Llenos de hartura están su estera y su trono. Y se derrama su carga. Habrá un día en que esté blanco su ropaje y blanca su cintura, y sea aplastado por el chorro del pan del Katún. Llegarán plumajes, llegarán pájaros verdes, llegarán fardos, llegarán faisanes, llegarán tapires; se cubrirá de tributo Chichén.

No Zaquí, sino Mayapán es el asiento del Katún, del Dos Ahau Katún. Cuando se haya asentado el Katún, bajarán cuerdas, bajará la ponzoña de la peste. Tres cerros de calaveras harán una rueda blanca a su cuerpo cuando venga con su carga atada. Ahogándose cogerá en su lecho un soplo de viento. Tres veces dejará caer su pan. Mediana hambre, mediano pan. Esta es la carga del Dos Ahau Katún.

Kinchil Cobá es el asiento del Katún, del Trece Ahau Katún. El dios maya Itzam, dará su rostro a su reinado. Se le sentirá tres veces en tres años, y cuando se cierre la décima generación. Semejantes a las de palmera serán sus hojas. Semejante al de la palmera será su olor. Su cielo estará cargado de rayos. Sin lluvias chorreará el pan del Katún, del Trece Ahau Katún. Multitud de lunares son la carga del Katún. Se perderán los hombres y se perderán los dioses. Cinco días será mordido el Sol, y será visto. Esta es la carga del Trece Ahau Katún.

 

(José Santos Chocano)

 

BLASÓN.

Soy el cantor de América autóctono y salvaje:
mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con vaivén pausado de hamaca tropical...

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje
parecen mis estrofas trompetas de cristal.

Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el león, de oro,
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido
un blanco aventurero o un indio emperador

 

LOS CABALLOS DE LOS CONQUISTADORES

 

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!
Sus pescuezos eran finos y sus ancas
relucientes y sus cascos musicales...

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

¡No! No han sido los guerreros solamente,
de corazas y penachos y tizonas y estandartes,
los que hicieron la conquista
de las selvas y los Andes:

Los caballos andaluces, cuyos nervios
tienen chispas de la raza voladora de los árabes,
estamparon sus gloriosas herraduras
en los secos pedregales,
en los húmedos pantanos,
en los ríos resonantes,
en las nieves silenciosas,
en las pampas, en las sierras, en los bosques y en los valles.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Un caballo fue el primero,
en los tórridos manglares,
cuando el grupo de Balboa caminaba
despertando las dormidas soledades,
que de pronto dio el aviso
del Pacífico Océano, porque ráfagas de aire
al olfato le trajeron
las salinas humedades;

y el caballo de Quesada, que en la cumbre
se detuvo viendo, en lo hondo de los valles,
el fuetazo de un torrente
como el gesto de una cólera salvaje,
saludo con un relincho
la sabana interminable...
y bajó con fácil trote,
los peldaños de los Andes,
cual por unas milenarias escaleras
que crujían bajo el golpe de los cascos musicales...

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Y aquel otro, de ancho tórax,
que la testa pone en alto
cual queriendo ser más grande,
en que Hernán Cortés un día
caballero sobre estribos rutilantes,
desde México hasta Honduras
mide leguas y semanas entre rocas y boscajes,
es más digno de los lauros
que los potros que galopan
en los cánticos triunfales
con que Píndaro celebra
las olímpicas disputas
entre el vuelo de los carros y la fuga de los aires

Y es más digno todavía
de las odas inmortales
el caballo con que Soto, diestramente,
y tejiendo las cabriolas como él sabe,
causa asombro, pone espanto, roba fuerzas,
y entre el coro de los indios,
sin que nadie haga un gesto de reproche,
llega al trono de Atahualpa y salpica con espumas
las insignias imperiales.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

El caballo del beduino
que se traga soledades.
El caballo milagroso de San Jorge,
que tritura con sus cascos los dragones infernales.
El de César en las Galias.
El de Aníbal en los Alpes.
El Centauro de las clásicas leyendas,
mitad potro, mitad hombre,
que galopa sin cansarse,
y que sueña sin dormirse,
y que flecha los luceros,
y que corre como el aire,
todos tienen menos alma, menos fuerza, menos sangre,
que los épicos caballos andaluces
en las tierras de la Atlántida salvaje,
soportando las fatigas,
las espuelas y las hambres,
bajo el peso de las férreas armaduras,
cual desfile de heroísmos,
coronados entre el fleco de los anchos estandartes
con la gloria de Babieca y el dolor de Rocinante.

En mitad de los fragores del combate,
los caballos con sus pechos arrollaban
a los indios, y seguían adelante.
Y, así, a veces, a los gritos de "¡Santiago!",
entre el humo y e fulgor de los metales,
se veía que pasaba, como un sueño,
el caballo del apóstol a galope por los aires

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Se diría una epopeya
de caballos singulares
que a manera de hipogrifos desolados
o cual río que se cuelga de los Andes,
llegan todos sudorosos, empolvados, jadeantes,
de unas tierras nunca vistas,
a otras tierras conquistables.
Y de súbito, espantados por un cuerno
que se hincha con soplido de huracanes,
dan nerviosos un soplido tan profundo,
que parece que quisiera perpetuarse.
Y en las pampas y confines
ven las tristes lejanías
y remontan las edades
y se sienten atraídos
por los nuevos horizontes:
Se aglomeran, piafan, soplan, y se pierden al escape.

Detrás de ellos, una nube,
que es la nube de la gloria,
se levanta por los aires.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Poesía de la Conquista. (Darío, Rubén. Nicaragua 1867-1916)

 

Oda a Roosevelt

Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman
que habría de llegar hasta ti, Cazador,
primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil, te opones a Tolstoi.
Y domando caballos, y asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de Energía
como dicen los locos de hoy)

Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción,
que en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.

Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant lo dijo: las estrellas son vuestras.
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta... ) Sois ricos
Juntáis al culto de Hércules el culto a Mammón,
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Más la América nuestra, que tenía poetas
desde los tiempos de Netzahualcóyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida
cuyo nombre nos viene resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del grande Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
La América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
"Yo no estoy en un lecho de rosas"; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra, y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

 

Oda a Colón.

 ¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América,
tu india virgen y hermosa de sangre cálida,
la perla de tus sueños, es una histérica
de convulsivos nervios y frente pálida.

Un desastroso espirítu posee tu tierra:
donde la tribu unida blandió sus mazas,
hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra,
se hieren y destrozan las mismas razas.

Al ídolo de piedra reemplaza ahora
el ídolo de carne que se entroniza,
y cada día alumbra la blanca aurora
en los campos fraternos sangre y ceniza.

Desdeñando a los reyes, nos dimos leyes
al són de los cañones y los clarines,
y hoy al favor siniestro de negros beyes
fraternizan los Judas con los Caínes.

Bebiendo la esparcida savia francesa
con nuestra boca indígena semiespañola,
día a día cantamos la Marsellesa
para acabar cantando la Carmañola.

Las ambiciones pérfidas no tienen diques,
soñadas libertades yacen deshechas.
¡Eso no hicieron nunca nuestros Caciques,
a quienes las montañas daban las flechas! .

Ellos eran soberbios, leales y francos,
ceñidas las cabezas de raras plumas;
¡ojalá hubieran sido los hombres blancos
como los Atahualpas y Moctezumas!

Cuando en vientres de América cayó semilla
de la raza de hierro que fue de España,
mezcló su fuerza heroica la gran Castilla
con la fuerza del indio de la montaña.

¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas
no reflejaran nunca las blancas velas;
ni vieran las estrellas estupefactas
arribar a la orilla tus carabelas!

Libres como las águilas, vieran los montes
pasar los aborígenes por los boscajes,
persiguiendo los pumas y los bisontes
con el dardo certero de sus carcajes.

Que más valiera el jefe rudo y bizarro
que el soldado que en fango sus glorias finca,
que ha hecho gemir al Zipa bajo su carro
o temblar las heladas momias del Inca.

La cruz que nos llevaste padece mengua;
y tras encanalladas revoluciones,
la canalla escritora mancha la lengua
que escribieron Cervantes y Calderones.

Cristo va por las calles flaco y enclenque,
Barrabás tiene esclavos y charreteras,
y en las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque
han visto engalonadas a las panteras.

Duelos, espantos, guerras, fiebre constante
en nuestra senda ha puesto la suerte triste:
¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante,
ruega a Dios por el mundo que descubriste!

__________________________________________________________________

 

 

DE CASTELLANOS, JUAN

Obra: ELEGÍAS DE VARONES ILUSTRES DE INDIAS.

Textos: Una antología muy breve. La obra es amplísima.

 

De su CANTO SEGUNDO, donde trata del primer viaje de Colón a las Indias:

 

..................

Año de cuatrocientos y noventa

Con mil un año más era pasado,

Cuando los argonautas de esta cuenta,

Iban a conquistar vellón dorado;

Más no donde Medea la sangrienta

Al padre, viejo rey dejó burlado;

Pues es otra riqueza tan crecida,

que de sí sóla puede ser vencida

...............................................

Por capitanes van los tres Pinzones,

Para tal cargo, dinos y bastantes,

Y en marear las velas y timones

Muy pocos que les fuesen semejantes;

De Palos y Moguer salen varones

Admirables y diestros navegantes;

Con tanta prevención, con tal avío,

Salieron al remate del estío.

.................................................

Del largo caminar los marineros

Y cada día vermares mayores,

No iban en sus fuerzas tan enteros,

Ni faltos totalmente de temores:

Acá y allá les dan mil aguaceros,

Y con ellos bochornos y calores

Y viendo no hacer algun efeto

Unos con otros hablan en secreto

............................................

Comienzan a nacer inconvenientes,

Murmuraciones hay de los Colones,

E uno de verguenza descompuesto

Al Cristóbal Colón le dijo esto:

 

"Dudo que pueda ser hombre nacido

En toda las naciones conocidas,

Que sin ser agraviado ni ofendido,

Procure ver el fin de tantas vidas.

Sino sois vos que nos habeis vendido,

Por patente verdad cosas fingidas;

Quien tiene pues á tantos en tan poco, menos tiene de cuerdo que de loco.

.............................................

"Los que con cinco cientos han reglado,

Del mundo lo que vemos y no vemos,

Afirman no poder ser habitado

El medio ni los dos de los estremos.

El medio por calor demasiado

Dos por inmenso frío no podemos,

Los dos solos entre estos situados

Se pueden habitar por ser templados.

..............................................

" Con ser favorecidos de los vientos

El tiempo que tenemos navegado,

No acaban de llegar los cumplimientos

De lo que nos habéis certificado;

Faltan a más, andar los bastimentos,

Está todo podrido y estregado,

Abrénse los navíos como viejos.

Las jarcias se quebrantan y aparejos.

...............................................

Una, dos y tres veces os requiero,

Dejemos el camino que llevamos,

que bien claro se ve que devanea

Quien lo que nunca fue, quiere que sea

..............................................

Pasadas ya las furias y accidente

De aquel alborotado movimiento,

alívianse las olndas mansamente

Sin las alborotar furia del viento.

Colón vista sazón tan canveniente,

De principales hizo llamamiento

Y llegados adonde los espera,

A todos les habló desta manera.

.........................................

No hizo hechos dignos de memoria

Aquel que se cebó de blanda cama,

Ni alcanzará ninguno la victoria,

Opreso de los brazos de su dama.

No gozan hombres flojos de la Gloria,

Ni cobrab los cobardes buena fama;

Trabajos son las alas y los vuelos

Conque cristianos suben a los cielos

...........................................

Si aquesto tengo yo por cosa cierta,

Como claro veremos, Dios mediante,

Mal hago si me vuelvo de la puerta,

Y vos peor si no pasáis delante;

Enfermos hay, más no persona muerta,

Ni tal enfermedad que nos espante; Y que sucedan muertes de estos males,

No somos los humanos inmortales.

............................................

"Todos me conoceis por marinero,

En negocios de mar bien instruído,

Y porque no dudeis agora quiero

Decir lo que jamás habéis oído;

Debeis saber que yo soy el primero

que por adonde vais se vio perdido;

Lo cual es infalible conjetura

Según pintan los grados de la altura.

..............................................

Por tanto cese vano sentimiento

En flaco corazón y alborotado,

Y por un poco más de sufrimiento

No quiera perder bien tan deseado;

Pues ansí me de Dios todo contento,

Que esto no fue fingido ni soñado,

Sino cosa real, clara, patente

Y negocio que pasa realmente.

 

"Podeis seguros ir a los navíos

Porque lo dicho presto lo veremos,

Y con sombrías plantas, frescos ríos,

De los cansados cuerpos recreemos;

Con gran cuidado ya, señores míos,

Porque soplan los vientos que queremos,

Velando cada cual por los cuarteles,

Y llévense por popa los bateles.

 

Dada de su descurso larga cuenta

Para poner sus iras en templanza,

La gente que vivía descontenta,

hizo de sus palabras confianza:

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Canto Cuarto: Donde se trata de como hallaron tierra.

................................

Pero Colón, insine navegante

Aunque desmayan otros, él no cesa,

Al cual para pasar más adelante,

Tardía se le hace toda priesa.

Diciéndoles: "señores, Dios mediante,

Mañana cumpliré con mi promesa".

Burlaban de negocio tan prolijo,

Pero salió verdad lo que les dijo.

...........................................

Habiendo pues rompido la mañana

Aquel velo que nuestra vista cierra,

El grumete Rodrigo de Triana,

A grandes voces dice: "tierra, tierra".

Oyeron esto tan de buena gana,

Que toda pesadumbre se destierra,

Sale para mirar toda la gente

Y conocieron sello claramente.

..............................................

Oían infinitas bendiciones,

Capitanes, soldados, marineros,

Todos decían: "¡Vivan los Colones,

Vivan tan valerosos caballeros";

Vivan dichosos años los Pinzones,

Sus buenos y leales compañeros,

Vivan los marineros y soldados,

Y Dios los haga bienaventurados.

.............................................

Sonaban por las naos panderetes

Con sonajas que hacen maravillas,

Besábanles las manos los grumetes,

Y las demás personas no sencillas;

Los lejanos quitaban los bonetes

Hincando por la nave las rodillas,

Y cada cual confuso y afrentado

Le pedía perdón por lo pasado.

...............................................

Salían a mirar nuestros navíos,

Volvían a los bosques espantados,

Huían en canoas por los ríos,

No saben que hacerse de turbados;

Entraban y salían de buhíos,

Jamás de estrañas gentes visitados;

Ningún entendimiento suyo lleva,

Poder adevinar cosa tan nueva.

................................................

Buscando, como digo, puerto bueno,

De vientos desabridos amparado

Ofrecióse delante cierto seno

De frescas arboledas rodeado;

El circuito dél de casas lleno

Y por todas sus partes cultivado;

Llegáronse las naos a la boca

Que entrambos lados ciñe dura roca.

.................................................

Los nuestros recogieron estandartes

Por ya no parecer inconveniente,

Y con reguardo de guerreras artes

Se refrescó la fatigada gente:

Tomaron posesión de todas partes,

Llamándoles las Indias de occidente,

Once de Octubre, año cuatrocientos

Con más noventa y dos y dos quinientos.

................

FIN DEL CANTO

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Este icnomicatl acerca de la conquista, proviene de la colección de "Cantares Mexicanos" y probablemente fue compuesto hacia 1523 y en el se recuerda como se perdió para siempre el pueblo mexícatl.

SE HA PERDIDO EL PUEBLO MEXICATL

 El llanto se extiende, las lágrimas gotean allí en Tlatelolco.

Por agua se fueron ya los mexicanos; semejan mujeres; la huída es general.

¿Adónde vamos?, ¡Oh amigos! Luego ¿fue verdad?.

Ya abandonan la ciudad de México: el humo se está levantando; la niebla se está extendiendo...

Con llanto se saludan el Huiznahýacatl Motelhuihtzin, el Tlailotlácatl Tlacotzin, el Tlacatecuhtli Oquihtzin...

LLorad, amigos míos, tened entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexicana.

¡ El agua se ha acedado, se acedó la comida!

Esto es lo que ha hecho el Dador de la vida en Tlatelolco.

Sin recatos son llevados Motelhuithtzin y Tlacontzin.

Con cantos se animaban unos a otros en Acahinanco, ah, cuando fueron a ser puestos a prueba allá en Coyoacán...

______________________________________________

 

Este icnomicatl acerca de la conquista, es todavía más expresivo que el de 1523. Fue tomado del manuscrito indígena de 1528 y describe con un dramatismo extraordinario, cuál era la situación de los sitiados durante el asedio de México- Tenochtitlán.
 

LOS ULTIMOS DIAS DEL SITIO DE TENOCTITLAN

 

Y todo esto pasó con nosotros.

Nosotros lo vimos,

nosotros lo admiramos.

Con esta lamentosa y triste suerte

nos vimos angustiados.

 

En los caminos yacen dardos rotos,

los cabellos están esparcidos.

Destechadas están las casas,

enrojecidos tienen sus muros.

 

Gusanos pululan por calles y plazas,

y en las paredes están salpicados los sesos.

Rojas están las aguas, están como teñidas,

y cuando las bebimos,

es como si bebiéramos agua de salitre.

 

Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe,

y era nuestra herencia una red de agujeros.

Con los escudos fue su resguardo,

pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad.

 

Hemos comido palos de colorín,

hemos masticado grama salitrosa,

piedras de adobe, lagartijas,

ratones, tierra en polvo, gusanos...

 

Comimos la carne apenas

sobre el fuego estaba puesta.

Cuando estaba cocida la carne,

de allí la arrebataban,

en el fuego mismo, la comían.

 

Se nos puso precio.

Precios del joven, del sacerdote,

del niño y de la doncella.

 

Basta: de un pobre era el precio

sólo dos puñados de maíz,

sólo diez tortas de mosco;

sólo era nuestro precio

veinte tortas de grama salitrosa.

 

Oro, jades, mantas ricas,

plumajes de quetzal,

todo eso que es precioso

en nada fue estimado...

_________________________________________________

Este icnomicatl, que forma parte del grupo de poeas melodramáticos que servían para ser representados. Comprende desde la llegada de los conquistadores a Tenochtitlán, hasta la derrota final de los mexicas. Aquí tan sólo se transcriben los más dramáticos momentos de la parte final. Estos poemas, con más elocuencia que otros testimonios, muestran ya la herida tremenda que dejó la derrota en el ánimo de los indios. Son usando las palabras de Garibay, uno de los primeros indicios del trauma de la conquista.

LA RUINA DE TECHNOCAS Y TLATELOLCAS.

 

Afánate, lucha, ¡oh Tlacatéccatl Temilotzin!:

ya salen de sus naves los hombres de Castilla y los de las Chinampas.

 

Es cercado por la guerra el tenochca;

es cercado por la guerra el tlatelolca.

Ya viene a cerrar el paso el armero Coyohuehuetzin;

ya salió por el gran camino de Tepeyac el acolhua.

 

¡Es cercado por la guerra el tenochca;

es cercado por la guerra el tlatelolca!

Ya se ennegrece el fuego;

ardiendo revienta el tiro,

ya se ha difuminado la niebla:

 

Han aprehendido a Cuautémoc!

¡ Se extiende una brazada de príncipes mexicanos!

 

¡Es cercado por la guerra el tenochca,

es cercado por la guerra el tlarelolca!

 

La prisión de Cuauhténoc

 

¡Es cercado por la guerra el tenochca,

es cercado por la guerra el tlarelolca!

 

Ya se ennegrece el fuego, ardiendo revienta e tiro:

ya la niebla se ha difundido:

 

¡Ya aprendieron a Cuauhtemoctzin:

una brazada se extiende de príncipes mexicanos.

 

¡Es cercado por la guerra el tenochca,

es cercado por la guerra el tlarelolca!

Pasados nueve días son llevados en tumulto a Coyohuacan,

Cuauhtemoctzin, Coanacoch, Tetlepanquetzaltzin:

prisioneros son los reyes.

 

Los confortaba Tlacotzin y les decía:

Oh, sobrinos míos, tened ánimo: con cadenas de oro atados prisioneros son los reyes.

 

Responde el rey Cuauhtemoctzin:

Oh sobrino mío, está preso, estás cargado de hierros.

 

¿Quién eres tú, que te sientas, junto al Capitán General?

¡Ah es doña Isabel, mi sobrinita!

¡Ah, es verdad, prisioneros son los reyes!

 

Por cierto serás esclava, serás persona de otro: "será forjado el collar, el quetzal será tejido en Coyohuacan.

 

¿Quién eres tú que te sientas junto al Capitán General?

 

¡Ah es doña Isabel, sobrinita!

¡Ah, es verdad, prisioneros son los reyes!"

...............

 

 

AUTOR: Juan de Castellanos

TEXTO: Elegía IV. Muerte de Cristóbal Colón

Final: (Últimos cinco octetos y un epílogo)

........................

Mas como ya de tan prolijo vías

De salud se sintiese no bien sano,

Ocupó su vivir en obras pías

Con pía, liberal y franca mano;

Y dende poco á poco dio fin a sus días,

Haciendo siligncias de cristiano;

Y ansí se remató tan santamente

La vida de varón tan escelente.

 

A gran admiración, á gran espanto

Pensando sus grandezas me provoco,

Y su mayor loor en cualquier canto

No se podrá decir esceso loco.

Pues Castilla y León le deben tanto,

Que cuanto puedo yo decir es poco;

No procuró deleites ni gasajos,

Más sufridor fue de gran trabajos.

 

De Nervi natural, lugar honesto,

Que dicen descender de Lombardía,

Severo, rojo, de pecoso gesto,

Feroz en muchas cosas que hacía;

Alto de cuerpo, pero bien compuesto

En cuantas proporciones poseía,

Varón en sus intentos fue notable,

Y en el salir con ellos admirable.

 

Dejó dos hijos, dignos de su nombre:

Don Fernando que nunca fue casado,

En letras, en virtud, insigne hombre;

Don Diego, sucesor en el estado,

De Duque y Almirante con renombre,

Segun después dirá nuestro tratado,

Con quien casó la gran Doña María,

Que de la casa de Alba descendía.

 

Los funerales desta maravilla

Honraron valerosos caballeros;

Y no tan solamente de Castilla,

Pero también de reinos extranjeros;

Y dentro de las cuevas de Sevilla

Lo hacen sepultar sus herederos,

Y dicen que en la parte do yacía

Pusieron epigrama que decía:

 

Este poco compás que ves encierra

Aquel varón que dió tan alto vuelo

Que no se contentó con nuestro suelo,

Y por darnos un nuevo se destierra.

Dio riquezas inmensas a la tierra,

Innumerables ánimas al cielo.

Halló donde plantar divinas leyes

Y prósperas provincias a sus reyes.

______________________________________________________

AUTOR: Juan de Castellanos.

OBRA: Elegía de varones ilustres de Indias.

PARTE: Canto VII de la Elegía VI

TRATA: Descubrimiento de La Florida, de la Fuente de la Eterna Juventud y de la muerte de Juan Ponce de León.

(Antología)

...........................

Vuelvo pues a Juan Ponce poderoso

En los dones de Juno y de Belona,

Que de mayor empresa codicioso,

Y de servir a la Real Corona,

Nunca quiso jamás tomar reposo

Pudiendo ya gozallo su persona;

Y ansí fuera del cargo de justicia

Quiso sacar a la luz esta noticia

 

Entre los más antiguos desta gente

Había muchos indios que decían

De la Bímini, isla prepotente,

Donde varias naciones acudían,

Por las virtudes grandes de su fuente,

Do viejos en mancebos se volvían,

T donde las mujeres más ancianas,

desacían las arrugas y las canas.

 

Bebiendo de sus aguas pocas veces,

Lavando las cansadas proporciones,

Perdían fealdades de vejeces,

Sanaban las enfermas complexiones;

Los rostros adobaban y las teces,

Puesto que no mudaban las faiciones;

Y por no desear de ser doncellas,

Del agua lo salían todas ellas.

 

.........................................

 

Estoy agora yo considerando,

Según la vanidad de nuestros días,

¡Qué de viejas vinieran arrastrando

Por cobrar sus antiguas gallardías,

Si fuera cierta como voy contando

La fama de tan grandes niñerías,

¡Cuan rico, cuan pujante, cuan potente,

Pudiera ser el rey de la tal fuente.!

 

¡Qué de haciendas, joyas y preseas

Por remozar vendieran los varones!

¡Que grita de hermosas y de feas

Anduvieran aquestas estaciones!

¡Cuan diferentes trajes y libreas

Vinieran a ganar estos perdones!

Cierto no se tomara pena tanta

Por ir a visitar la tierra santa.

 

La fama pues del agua se vertía

Por los destos cabildos y concejos,

Y con imaginar que ya se vía

En mozos se tornaron muchos viejos:

Prosiguieron tan loca fantasía

Sin querer ser capaces de consejos;

Y así tomaron muchos el camino

De tan desatinadp desatino.

 

Al norte pues guiaron su corrida,

No sin fortunosísimos rigores,

Bien lejos de la fuente referida

Y de sus prosperados moradores;

Mas descubrió la punta que Florida

Llamó, porque la vio pascua de flores;

Volvióse hecho tal descubrimiento.

Pidiólo por adelantamiento.

 

...............................

 

Y por no convenir hacer desvío

De tierras de tan gran inconveniente,

Nuestro rey se las dio por señorío

 estan pobladas ya de nuestra gente.

Pero quiero volver al curso mío,

Y al Juan Ponce que dejo mal doliente,

El cual con sus soldados encamina,

Sus naos a la isla Fernandina.

 

Donde sin mejorar de su herida

Llegó con las reliquias de la armada:

Reconoció cercana su caída,

Dispúsose muy bien a la jornada;

Dio fin a los trabajos desta vida

Pocos días despues de su llegada,

Con gran dolor de todas estas gentes,

e mujer, de hijos, de parientes.

 

Algo fue rojo, de gracioso gesto,

Afable, bien querido de su gente,

En todas proporciones bien compuesto,

Sufridor de trabajos grandemente.

En cualesquier peligros, el más presto,

No sin estremos grandes de valiente,

Enemigo de amigos de regalos,

Pero muy envidiado de los malos.

 

Todos aquellos hombres principales,

Vecinos de la isla Fernandina,

Solenizaron estos funerales,

Con gran autoridad y pompa dina,

Según la ceremonia de los tales

Al tiempo que al sepulcro se camina:

Y en el túmulo alto que tenía

Un dístico pusieron que decía:

 

Aqueste lugar estrecho,

Es sepulcro del varón,

Que en el nombre fue León

Y mucho más en el hecho.

FIN

 

 

 

OBRA: Elegía VII

TITULO: Elogio de Diego Velazquez de Cuellar, adelantado de la isla de Cuba.

(Antología)

Otro varon cantamos valeroso

Que fue no menos digno de escritura,

Diego Velazquez, hombre venturoso,

Y que pudo tener mayor ventura,

Si acaso por gozar ya de reposo

No perdiera sazón y coyuntura,

Fiando su poder y sus intentos

A capitán de grandes pensamientos.

 

Fue natural de Cuéllar en España,

De parentela noble descendiente,

Mancebo principal en la compaña

Cuando trajo Colón segunda gente.

Fue siempre capitán de buena maña,

Para cualesquier guerra suficiente,

Pues ó con gentes ó persona sola

Sirvió muy bien al rey de La Española.

 

......................

 

Año de once, hizo su llegada,

Sobre mil y quinientos ya pasados;

Comenzó la conquista deseada

Con diestros y fortísimos soldados,

Sucedióle muy bien en la jornada

Por no tener rencuentros porfiados;

Y ansí, porque tuvieron iesgo poco

No hago mención dellos, ni los toco.

 

.....................................................

 

Fue persona de cuerpo bien dispuesto,

Robusto de sus miembros y velloso,

Algo moreno pero de buen gesto,

Suelto, valiente, fuerte y animoso;

Gastó sus bienes, más con todo esto

Fue menos liberal que codicioso;

Tuvo gran copia de oro, plata, cobre,

Y al fin de su jornada murió pobre

 

A esta isla vino pot tiniente,

Nombrado, como dije, por  don Diego,

Pero como se viese ya potente,

Hizo también cabeza de su juego:

Al rey reconoció tan solamente

El cual como señor cumplió su ruego,

Haciéndolo juez y adelantado

De aquello que él había conquistado.

 

Los vecinos que había de presente

Hicieron de su muerte sentimiento,

Por ser a todos ya como pariente,

Y no recibir dél mal tratamiento;

Enterranrolo muy honradamente,

Con pompa de prolijo cumplimiento;

De los que en la tumba fueron puestos

Me dieron unos versos, que son estos:

 

Aquí está en lugar estrecho

Quien tuvo larga ventura,

Y en tiempo de más provecho

Por mano de su hechura,

Fue deshecho.

..................

FIN

 

 

 

TEXTO: ELEGIA VIII, A la muerte del adelantado Francisco de Garay, donde se escribe la isla Jamica.

 

Y para tratar dél enteramente,

Habremos de volver a Jamaica,

Isla por estas partes muy notoria

Y digna de poner en la memoria

 

Sus aledaños son los más llegados

Haytíes y la isla Fernandina

En diez y siete y diez y ocho grados

De la equinocial se determina;

Rodeada por puntos y por lados,

Ciento y cincuenta leguas se camina,

Pues son setenta y cinco la longura,

Y diez y ocho largas el anchura.

 

Es esta isla poco montañosa,

Pero sus montes bien aprovechados,

Es fértil, abundante, fructuosa,

También por los lugares escombrados;

En algodones admirtables cosas,

Tiene gentiles hatos de ganados,

De todas diferencias de natíos,

Y abundancias de lagos y de ríos.

 

Fue descubierta del Colón primero,

Al tiempo que volvió por almirante;

Conquistola después el heredero,

Por un Joan de Esquivel, hombre bastante,

Cristiano y escelente caballero,

A Dios poniendo siempre por delante;

Pues sin querer ensangrentar las manos,

A todos estos indios hizo llanos.

 

Mil y quinientos años fue la era,

Con otros die y nueve ya corridos,

Cuando con Esquivel en la ribera

Saltaron cien soldados escogidos;

Y aunque los resistió gente guerrera,

Con gran facilidad fueron vencidos;

Gobernóslo tres años muy contentos,

Y hízoles muy buenos tratamientos

 

Murió, que no vivió tiempo más largo,

Gobernando la tierra sin pelea;

Sucedióle después en este cargo

El capitán Francisco de Perea.

A este sucedió Joan de Camargo,

Y a él, este Garay que se desea,

A quien fortuna dio grandes favores,

Que perdió por buscar otros mayores.

 

.........................................................

(Final del canto III)

Viendo Garay tan gran inconveniete

Y que la gente toda le faltaba,

Determinó de ir personalmente,

A verse con Cortés adonde estaba;

Para que capitán tan excelente,

Hiciese lo que dél se confiaba,

En la restauración de su caída,

De su reputación y de su vida.

 

Resuelto pues en este su desino

De gente de Cortés persüadido,

Puso luego por obra su camino

Donde de todos ellos fue servido;

Y despues que llegó do le convino

Con gran magnificencia recebido.

Habláronse los dos, brazos abiertos,

Y trataron de medios y conciertos.

 

No se tuvo Garay por arrepiso

En los condimentos desta vista,

Trató su causa con gentil aviso

Dando la relación de su conquista;

Y ansí vino Cortés en cuanto quiso

Sin que ninguna cosa le resista;

Mas porque la amistad fuese mas firme,

Quieren que parentesco la confirme.

 

Pues como por los dos se desease

El parentesco fue por esta vía,

Que el hijo de Garay se desposase

Con una hija que Cortés tenía;

Y el Cortés proveyese y ayudase

A la jornada que Gary hacía,

Dandole todo buen aviamiento,

De gentes, de pertrechos y sustento.

 

Dados a sus negocios estos fines,

Al son de suavísimo concierto,

De trompas, chirimías y clarines,

Pregoneros de tal contentamiento;

Fueronse los dos juntos a maitines,

En la noche del Santo Nacimiento,

Do con suave músicas sonoras

Oyeron ambos las divinas horas.

 

El oficio divino concluido,

Volviendo con un aire destemplado,

El Garay se sintió muy mal herido

De pesado dolor en el costado;

Y aunque fue de dotores socorrido

Acabole la vida y el cuidado

Dentro de quince días de intervalo,

Después que del dolor se sintió malo.

 

Fue hombre de gentiles proporciones,

Apacible, discreto y generoso,

De nobles y de sanas intenciones,

Mas de grandes empresas codicioso;

Amigo de guerreros escuadrones,

Enemigo muy grande de reposo;

Dejo hijos é hijas principales

Aunque menoscabados sus caudales.

 

Murió como cristiano diligente,

Con gran preparación de testamento,

Sintió Cortés su murte grandemente,

Y en todos fue común el sentimiento;

Con pompa y en lugar muy eminente,

Solenizaron el enterramiento;

Hicieron muchas letras a su muerte,

Y una dellas decía desta suerte:

 

Aquí yace sepultado

Garay, capitán bastante,

Que con ser adelantado,

No llegó tan adelante

Cuanto llegó su ditado;

Teniendo vida segura

Por vencer la gran ventura

De Cortés, varón divino;

Murió pobre peregrino,

Y en ajena sepultura.

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A la muerte de Jerónimo de Ortal, segundo gobernador de paria, donde se encuentra la segunda entrada que se hizo por el río Urinoco.

 Entre los demás hilos de esta trama,

Que por la costa bajo va tejida,

Jerónimo de Ortal, también me llama

A decir el discurso de su vida,

Porque de vista fué, que no por fama,

Su persona, de mi, bien conocida,

El cual fue natural de Zaragoza

y vino con Ordás en edad moza.

.............................................

Varon en paz y guerra de consejo,

Enemigo de todo desafuero,

Desde su juventud, fue sabio viejo,

Cristiano y honoroso caballero;

A los más virtuosos es parejo,

En todas buenas obras el primero,

Cultor muy grande del honor divino,

Y socorro del pobre peregrino.

..................................................

Gozando de mujer, dama lozana,

Una siesta cubierto de sudores,

Por asiento tomó cierta ventana

Para tomar del aire los frescores,

Donde septentrión o Tramontana

Hacían más templado los calores,

Y luego como aquel rey, Andebunto,

O como Nicanor, cayó defunto

 

En proporciones era delicado,

Y también en sus tratos tuvo esto:

Fue grave con nota de pesado,

Varón gallardo, suelto, bien dispuesto.

La barba clara, rostro bien formado,

Alegres ojos, apacible gesto,

Decían de buen pecho ser ajeno;

Pero por cierto yo lo hallé bueno.

 

Honró su funeral ilustre gente

Como suele ciudad tan generosa

Al que es inferior y al eminente,

Sin que de claridad le falte cosa:

Enterráronlo muy honradamente

En parte conviniente y honorosa,

Y donde las exequias se hacían,

pusieron unos versos que decían;

 

Tiene aquesta sepultura

A Jerónimo de Ortal,

Cuya carrera fue tal,

Que en ella le dió ventura

Antes bien y después mal.

 

Dolor es que desatina,

Considerar su ruina;

Pero lo que más dolió

Fue morir como murió,

De muerte tan repentina.

 

TITULO: A LA MUERTE DE JUAN SEDEÑO

(ANTOLOGIA)

 

A cosas de Cubagua y Margarita

Aspiraba letor, mi flaca pluma

A dar de relación tan infinita

Alguna recogida y breve suma;

Pero dame Sedeño tanta grita

Rogando que su causa se resuma,

Que priimero que dellas es forzado

Acabar lo que dél he comenzado

 

Cuando clara progenie de Latona

Tenía por la eclíptica carrera,

Aquel primero signo de la zona

Oblica, que ciñendo va la esfera;

Cuando quinceno ciento se pregona

Con más treinta y seis años de la era,

Tal día con frescor de la mañana,

Salió Sedeño de Maracapana.

 

.......................................................

 

Sacó quinientos hombres escogidos,

Todos valerosísimos soldados,

De caballos  y armas proveídos,

De cosas necesarias reparados;

De pensamientos altos van movidos,

De grandes esperanzas alentados,

Con intento de ver templo dorado

Do el padre el padre de Faetón es adorado.

 

.......................................................

 

Llegábanse los días postrimeros

Al Sedeño; más aunque tal se vía,

Recebidos aquestos mensajeros,

Ya sin vital virtud, ansí decía:

"Adelante, adelante, caballeros,

Que Dios nos quiere dar algúb buen día"

Y poniendo por orden la partida,

Partió de los trabajos desta vida.

 

Los enfermos y pobres lo lloraban

Por faltar sus regalos y naciones,

No menos estas faltan lamentaban

Los cuerdos y de buenas intenciones:

Pues por ausencia dél adevinaban,

Pesadumbres y grandes disensiones,

Y así según el tiempo y angostura

Procuraron de dalle sepultura.

 

Do el río de Tiznados desencierra

Su licor a lo llano convertido,

Yendo ya por la falda de la sierra,

A la sombra de un árbol estendido,

Dieron estos varones a la tierra

El valeroso cuerpo fallecido,

Y en la corteza lisa por la muerte

una letra pusieron desta suerte.

 

Aquí de su brío falto

Reposa Antonio Sedeño,

Que fue de cuerpo pequeño

Y en el ánimo muy alto.

 

 

Á CRISTÓBAL COLÓN



AL SEÑOR D. DOMINGO DEL MONTE

Venjent annis saecula seris,
Quibus Oceanus vincula rerura
Laxet et ingens pateat tellus
Thetisque novos detegat orbes
Nec sit terris ultima Thule.

(StMECA, Mtdea.)

Tu frágil carabela
Sobre las aguas con tremante quilla,
Desplegada la vela,
iDó se lanza, llevando de Castilla
La venerada enseña sin mancilla?

Y abriéndose camino
Del no surcado mar por la onda brava,
¿Por qué ciega y sin tino,
Del pérfido elemento vil esclava,
elemento vil esclava,
La prora inclina á donde el sol acaba?

¿No ves cómo á la nave
Desconocidos vientos mueven guerra?
¿Cómoi medrosa el ave ,
Con triste augurio que su vuelo encierra,



— 140 —

Al nido torna de la dulce tierra?

La aguja salvadora,
Que el rumbo enseña y que á la costa guía,
¿No res cómo á deshora
Del Norte amigo y firme se desvía,

Y á Dios y á la ventura el leño fía?
¿Y el piélago elevado

No ves al Ecuador, y cuál parece

Oponerse irritado

A la ardua empresa; y cuál su furia crece;

Y el sol como entre nublos se obscurece?
lAy! que ya el aire inflama

De alígeras centellas lluvia ardiente:
¡Ay! que el abismo brama;

Y el trueno zumba; y el bajel tremente
Cruje, y restalla, y sucumbir se siente.

Acude, que ya toca
Sin lonas y sin jarcia el frágil leño
En la cercana roca;
Mira el encono y el adusto ceño
De la cbusma sin fe contra tu empeño:

¡Y cuál su vocería
Al cielo suena; y cómo, en miedo y saña
Creciendo, y agonía,
Con tumulto y terror, la tierra extraña
Pide que dejes por volver á España!

¡Ay tristel que arrastra io
De pérfida esperanza, al indo suelo
Remoto y olvidado,
Quieres llevar flamígero tu vuelol
¿No ves contrario el mar, el hombre, el cielo?

La perla reluciente



— 141 —

Y el oro del Japón buscas en vano;
En vano á Mangi ardiente;
Ni de las hondas aguas de Océano
Jamás verás patente el grande arcano.

¡Vuelve presto la prora
Al de Hesperia feliz, seguro puerto,
Donde del nauta llora,
Juzgándole quizá cadáver yerto,
La inconsolable madre el hado incierto!

Engañosa sirena
Vanamente el error cante en su lira:
¡Colón! clava la entena;
Corre, vuela; no atrás, avante mira;
Al remo no des paz; no temas ira.

Y aunque fiero, atronado,
Ruja el mar, clame el hombre y brame el viento
En furia desatado,
Resista el corazón, y al rudo acento,
Be tus pinos aviva el movimiento.

Por la fe conducido,
Puesta la tierra en estupor profundo,
De frágil tabla asido,
Tras largo afán y esfuerzo sin segundo
Así das gloria á Dios y á España un mundo.

¡Oh noble, oh claro día
De ínclita hazaña y la mayor victoria
De la humana osadía,
En fama excelso, sin igual en gloria,
Eterno de la gente en la memoria!

En la tostada arena
Te vio, sabio ligur, mojar en llanto,
De asombro el alma llena,



:— 142 —

Y en voz de amor y de alabanza en canto
Entonar de David el himno santo;

De Cristo el alto nombre
Aclamar triunfador entre la gente

Y un culto dar al hombre
Desde el gélido mar y rojo Oriente
Al confín apartado de Occidente;

Y la sacra bandera
Que nuevo Dios y nuevo rey pregona,
Al viento dar ligera
Del astro de los Incas en la zona,
Astro luego de Iberia y su corona.

La veleidosa plebe,
Humillada á tus pies, en plauso ahora
Al cielo el grito mueve;

Y el que del sol en las regiones mora
Ángel te llama y como Dios te adora.

¡Qué humana fantasía
Dirá tu pasmo, y cuánto el pecho encierra
De orgullo y de alegría!
Trocada en dulce paz, ve aquí la guerra;
Cual divina visión, allí la tierra.

No el que buscas ansioso,
Mundo perdido en tártaras regiones;
Mundo nuevo, coloso
De los mundos, sin par en perfecciones,
De innumerables climas y naciones,

De ambos polos vecino,
Entre cien mares que á su pie quebranta
El Ande peregrino,

Cuando hasta el cielo con soberbia planta
Entre nubes y rayos se levanta.



— 143 -

Allí, raudo, espumoso,
Rey de los otros ríos, se arrebata
Marañón caudaloso
Con crespas ondas de luciente plata,

Y en el seno de Atlante se dilata.
De la altiva palmera

En la gallarda copa dulce expira
Perenne primavera;

Y el cóndor gigantesco fijo mira

Al almo sol, y entre sus fuegos gira.

Allí fieros volcanes;
Emulo al ancho mar lago sonoro;
Tormentas, huracanes;
Son árboles y piedras un tesoro,
Los montes plata y las arenas oro.

¿Qué tardas? ¡Lleva á Europa
De tamaño portento alta presea!
Hiera céfiro en popa,
O rudo vendaval, que pronto sea,

Y absorto el orbe tu victoria vea.
El piélago sonante

Abrirá sus abismos, sorda al ruego

La nube fulminante

Su terrífica voz lanzará luego,

Y tinieblas, y horror, y lluvia, y fuego.
Y del mar al bramido

Unirá contra tí la envidia artera
Su ronco horrible aullido.
¡Piloto sin ventura! ¿A qué ribera
Llegará tu bajel en su carrera?

¿Qué será de tu gloria?
Tu nombre, entre las gentes difamad»,



— 144 —

¿Morirá sin memoria?

¿O tal vez de las ondas libertado

Por tu empresa un rival será premiado?

Todo será: el delirio
De pérfido anhelar que vence, y llora;
Gozo, gloria, martirio;
Cadena vil y palma triunfadora;
Cuanto el hombre aborrece y cuanto adora.

Mas ¿qué á tu fe del viento,
Del rayo y la traición, crudos azares?
¡Levanta el pensamiento,
Elegido de Dios; hiende los mares,

Y con nombre inmortal pisa tus lares!
No Argos más gloriosa

Llevó á Tesalia el áureo vellocino
De Coicos la famosa,
Ni, de Palas guiada, en el Euxino,
Con esfuerzo mayor se abrió camino.

De gente alborozada
Hierve ondeando el puerto, el monte, el llano,
Cual en tierra labrada
Mece la blonda espiga en el verano
Con rudo soplo cálido solano.

Y de ella sale un grito
De asombro y de placer que al mar trasciende
Con ímpetu inaudito:
iColón! exclama, y los espacios hiende,
Al polo alcanza, hasta el empíreo asciende.

Del incógnito clima,
|Oh Rey do Lusitanial los portentos

Y la mies áurea opima,

Llorando el corazón duros tormentos,



— 145 —

Airados ven tus ojos, y avarientos.

De tí y de tus iguales,
El anglo poderoso, el galo fuerte,
A las plantas reales

¿Un mundo no ofreció, y excelsa suerte,
Del tiempo vencedora y de la muerte?

Si de Enrique tuvieras
El ánimo preclaro, ajena hazaña
En mal hora no vieras,
Ni el mar inmenso que la tierra baña
Hacer de entrambos mundos una España.

Ni á Iberia agradecida,
Del aurífero Tajo hasta Barcino,
Ofrenda merecida

De incienso y flores, cual á ser divino,
Rendirle fiel en el triunfal camino.

Su esfuerzo sobrehumano
Tus joyas, Isabel, trocó en imperios;
Por él ya el orbe ufano
Saluda tu estandarte, y son hesperios
Del uno al otro mar los hemisferios.

¡Fernando! ¿Qué corona
Al huésped de la Rábida guardada
Sus hechos galardona?
¿Bastará tu corona, que empeñada
Con todo su poder se vio en Granada?

Dilo tú, que en el templo
Vagaa inulta en medio á los despojos
¡Oh sombra de alto ejemplo,
En cuya mano y sien miran los ojos
Grillos por cetro, y por corona abrojos!

Mas no á la gran Castilla

TOMO 111 TO



— 146 —

El rostro vuelvas, ni á Isabel, ceñudo;
No es suya la mancilla;
Que á tí fué abrigo cuando más desnudo;
Al indio madre; al africano escudo.

Y unirá su alta gloria
A tu gloria la tierra agradecida
Con perpetua memoria,
Cuando en el indio suelo, al fin rendida,
Vigor nuevo recobre y nueva vida.

Que Dios un vasto mundo,
Cual de todos compuesto, no formara
Sin designio profundo;
Ni allí de sus tesoros muestra rara
En cielo y tierras y aguas derramara.

Tu alada fantasía,
Al contemplarlo, en el Edén primero
Volando se creía;

Y Edén será en el tiempo venidero,
De la cansada humanidad postrero,

Donde busquen asilo
Hombres y leyes, sociedad y culto,
Cuando otra vez al filo
Pasen de la barbarie, en el tumulto
De un pueblo vengador con fiero insulto.

¡Ay de ellas, las comarcas
Viejas en el delito y la mentira;
De pueblos, de monarcas;
Cuando el Señor, que torvo ya las mira,
Descoja el rayo y se desate en ira!

Por las tendidas mares
Entonces vagarán, puerto y abrigo,
Paz clamando, y altares;



— 147 -

Y después de las culpas y el castigo
Nuevo mundo hallarán cordial y amigo:

¡Colón! El mundo hermoso
Que de su seno á las hinchadas olas
Arrancaste animoso,
Coronando de eternas aureolas
Las invencibles armas españolas.

Así de polo á polo
Resuena el canto: extiende tu renombre
Por los cielos Apolo;

Y, emblema de virtud y gloria al hombre,
De una edad á otra edad lleva tu nombre